Sesenta y nueve años después de su desaparición física, la figura de Adolf Hitler —que un escritor norteamericano poco sospechoso de simpatías nazis (Robert Waite, citado en Bene [1983], nota del editor) predeciría como la de mayor impacto histórico después de la de Jesucristo— está constantemente bajo la mirada general.
Sobre la
vida y eventos vinculados a este personaje germano se han escrito
miles de libros —de hecho, como se declara en una reciente obra acerca
del tema (Lukacs, 2004/1997), Hitler es quien más libros ha inspirado en el siglo XX—, se
han hecho cientos de documentales y a su personaje se le ha llevado al cine y a la televisión muchas veces, la mayoría en fugaces apariciones y en plan peyorativo; haciendo circular múltiples imprecisiones
sobre él.
Sin embargo, es exagerado decir que comenzó a vivir en un
mundo de fantasía pura o que se convirtió en un enajenado. Tenía momentos de
tanta lucidez como podía esperarse para un individuo en su posición y en una
situación apocalíptica semejante.
Para el
psiquiatra español Vallejo-Nágera (1980), los estereotipos hitlerianos
que circulan son los que construyeron sus enemigos y vencedores, quienes al amparo del repudio legítimo por el genocidio judío no le
perdonaron nada de lo que hizo o dejó de hacer.
A este tipo que inventó el Volkswagen, la blitzkrieg y las sirenas
de los Stukas le negaron
hasta el mínimo resquicio de razón: según ellos el hombre debía estar totalmente loco y desquiciado, o poseído
por algún númen diabólico. O incapaz de
tener sentimientos y siquiera de comportarse amablemente. Aquellos que lo
siguieron eran estúpidos o estaban hipnotizados.
Era además un
caudillo inepto: sus éxitos se debieron a errores o descuidos de sus
adversarios. Los Generales ganaban las batallas por éllos, mientras que las
derrotas fueron todas responsabilidad suya.
Dicen que sus arranques enérgicos
o de furia liderezca eran
"arrebatos histéricos".
Cuando levantaba la voz no
gritaba, sino "aullaba".
Ciertos autores, basándose en el
testimonio de renegados nazis como Rauschning (1940/1940), hablan de su
"mirada fija y sin vida" o "alucinada".
Cuando algo que
particularmente se destacó en su tiempo entre sus fieles fue la llamada
"mirada de águila", que se nota en la mayoría de las imágenes
conservadas como reconcentrada y analítica.
Estas fotografías (arriba) se han utilizado en muchas ocasiones para desacreditar a Hitler diciendo que era una especie de payaso o de histérico.
Pero lo cierto es que, a pesar de la promesa de Hoffmann, su fotógrafo, los negativos no fueron destruidos. Hitler esta haciendo mímica ante el espejo para ensayar sus arengas tan famosas. Lo cierto es que Hitler fue uno de los grandes, quizá el mejor, comunicador de todos los tiempos. Es muy probable que nadie le haya igualado. Hitler recibió enseñanza teatral. Ensayó todos sus gestos famosos y hasta las expresiones faciales. Tuvo un profesor, Paul Devrient, que fue cantante de ópera. Le enseñó técnicas para su puesta en escena y también le enseñó a educar su voz. Pocos políticos se habían tomado esas molestias. Pero Hitler sí. No dejó nada al azar. Solía quedarse afónico tras sus discursos y terminaba absolutamente agotado. Después de cada aparición pública solía preguntar a sus colaboradores sobre cómo había estado. En 1931 la revista norteamericana Vanity Fair lo incluyó entre los mejores oradores de la época. Ciertamente Hitler fue un genio de la oratoria.
Aquel individuo tan repugnante, bizarro e inepto según sus críticos
logró extrañamente, sin embargo, sobrepujar algunas de las mayores hazañas políticas y militares de la historia.
Hitler, al margen de los crímenes contra la
humanidad, pertenece a ese exclusivo club (nada inocente, por cierto) de
"conquistadores del mundo" —Alejandro Magno, Julio César, Napoleón Bonaparte, entre los más
grandes—, del cual hasta hoy es el último representante, como lo reconocen unos
de sus dos principales biógrafos (Shirer, 1983/1959, y Bullock, 1962/1952).
Su físico, bastante
dentro del promedio del hombre del pueblo por cierto, fue satirizado
al punto de connotarlo con frecuencia como el de un "hombrecillo
insignificante" y hasta "repugnante". (Recuerdo que un amigo mío
influido por tales leyendas me dijo que creia que Hitler era un enano,
y se sorprendió mucho cuando le revelé que medía 1.73 mts.; talla mayor que las
de Napoleón, Mussolini o Stalin
entre otros)
Para los analistas
sesgados de su trayectoria que le niegan la menor virtud, tal hecho es tan
misterioso como el "inexplicable" amor que el Führer le tuvo a su sobrina Geli Raubal
("¿cómo pudo ese sujeto haber amado a alguien?") dicen, o el que Eva
Braun sentía por él mismo ("¿cómo pudo alguien amar a Hitler?")
exclaman.
Todo
eso revela, a los ojos de investigadores y especialistas imparciales, una concepción
maniquea, ingenua (o quizá convenenciosa) de hombres inteligentes pero prejuiciados acerca de la psicología humana —especialmente de la de un
individuo al que no aprueban—, y a pesar de ello pervive como verdad profunda.
HITLER Y EL OCULTISMO
Algunos escritores
como (Ribadeau, 1980/1975); y Pennick, 1984/1981) consideran que la conducta de
algunos fanáticos líderes nazis sólo tiene explicación en el marco de una
cosmovisión ocultista. Basándose en fragmentarios indicios cuyo origen está en
la cercanía que algunos de sus más cercanos colaboradores (Hess, Himmler)
tuvieron con las llamadas "ciencias ocultas", los partidarios de esta postura
sostienen que el intento revolucionario de Hitler y sus asociados habría sido
esencialmente mágico: la creación de una raza de superhombres con poderes
psíquicos, capaces de “dominar el
universo” y alcanzar la inmortalidad.
Pero como
toda "teoría de
la conspiración" mezcla verdades, media verdades y mentiras, hechos comprobados e
hipótesis plausibles al lado de rumores absurdos e ideas jaladas de los pelos.
Probablemente en algún momento el supo utilizar a manera de bluff en su beneficio —como hicieron Winston Churchill, Franklin D.
Roosevelt y Joseph Stalin.
Hitler lo puedo
hacer con todo lo que se cruzó por delante: individuos, acontecimientos, ideas—
el "arma de propaganda" ocultista para impresionar a cierta gente y lograr
ciertos objetivos, pero es dudoso que íntimamente se lo tomara en serio.
Muchas
veces se refirió con desdén hacia las creencias de su secretario Rudolf Hess y
en general hacia el ocultismo (véase Bullock, 1962/1952); y la mejor prueba
objetiva de ello son sus propias órdenes en las cuales prohibió toda conferencia sobre astros, espiritismo, telepatía y clarividencia,
así como todo anuncio de ellas en los diarios.
En palabras de Schramm (1965/1963), "las supersticiones le eran totalmente extrañas" (Pag.39). Posteriormente mandaría arrestar a más de cien astrólogos, mediums y videntes y suspender la Sociedad Thule. Eso es lo real.
En palabras de Schramm (1965/1963), "las supersticiones le eran totalmente extrañas" (Pag.39). Posteriormente mandaría arrestar a más de cien astrólogos, mediums y videntes y suspender la Sociedad Thule. Eso es lo real.
Pueden leer: DESACREDITANDO EL MITO DEL “OCULTISMO NAZI”, ¡EL NACIONAL SOCIALISMO ERA CRISTIANO!
SUICIDIO
En cuanto a su suicidio y cremación, ésto no fue, como tantas veces se ha
asegurado desde la cómoda posición
de un escritorio, un acto de cobardía. Y no fue tampoco una salida heroica. Fue
simplemente lo único que cabía hacer: Hitler, demasiado conocido y que además
estaba mal de salud (lo que le impedía fugarse y convertirse en un
"sumergido"), sabía muy bien lo que le esperaba si caía vivo o muerto
en manos de sus tan implacables como innumerables enemigos (recuérdese el
destino de Mussolini), y por ello lo ilógico hubiera sido tratar de resistir a
mano armada o de entregarse.
O la
historia absurda de un Hitler que huyó al final de la guerra y se trasladó a un
país sudamericano.
Como se dijo en el Juicio de Nüremberg (véase Heydecker y Leeb,
1970/1958), los cientos de miles de personas muertas y la serie innumerable de
dolores que ocasiono no deben achacarse únicamente a sus ordenes o mandato, como tampoco
debe achacarse sólo a Mao la barbarie de la Revolución Cultural china, ni a Napoleon Bonaparte el inmenso coste humano y material de
su aventura imperialista.
Fue, en realidad, todo un grupo de personas, algunas de ella fanáticos respaldados por la posibilidad del ejercicio del poder absoluto, y ambiciones negativas y sin frenos, Y este grupo de muchos de ellos agitadores, sicarios y verdugos creció y actuó en relación a una cantidad de factores ideológicos, étnicos, geográficos, socioeconómicos e idiosincrásicos operantes a manera de contingencias interdependientes de dimensión gigantesca.
Fue, en realidad, todo un grupo de personas, algunas de ella fanáticos respaldados por la posibilidad del ejercicio del poder absoluto, y ambiciones negativas y sin frenos, Y este grupo de muchos de ellos agitadores, sicarios y verdugos creció y actuó en relación a una cantidad de factores ideológicos, étnicos, geográficos, socioeconómicos e idiosincrásicos operantes a manera de contingencias interdependientes de dimensión gigantesca.
A MANERA DE CONCLUSIÓN
Antes,
sólo tenía entendido que Hitler había sido un dictador, que había tomado el
poder por la fuerza y que había exterminado millones de judíos.
Había visto algunas fotografías de sus discursos, donde se lo veía con un gesto de desacato, cosa que contribuyó a crear en mi cabecita, la imagen de un Hitler desquiciado, terriblemente sanguinario y que disfrutaba de torturar y matar gente.
Es más: en ocasiones, cuando algún conocido mío decía alguna barbaridad, le decía que era peor que Hitler.
Había visto algunas fotografías de sus discursos, donde se lo veía con un gesto de desacato, cosa que contribuyó a crear en mi cabecita, la imagen de un Hitler desquiciado, terriblemente sanguinario y que disfrutaba de torturar y matar gente.
Es más: en ocasiones, cuando algún conocido mío decía alguna barbaridad, le decía que era peor que Hitler.
Entonces empecé a adentrarme
en la otra parte de la propaganda, el primer libro que leí sobre Hitler fue
mi amigo de juventud de Kubizek, no podía creer que alguien pusiera tal título a
un libro, sin importarle el riesgo al que se exponía. Había visto casi todas
las películas de Leni Riefenstahl y hasta había visto algunos discursos de
Hitler con y sin traducción al español, pero que me sirvieron para
complementar más aún la idea que tenía yo sobre su oratoria).
Me
acuerdo que el libro me emocionó, porque comprendí aún menos esa parte
monstruosa que por narices desde siempre nos han hecho tragar, como si se
tratase de nuestra dosis de vitaminas diaria.
Luego me
enteré de que Hitler no había tomado el poder por la fuerza, (es idea de la actual propaganda) sino que había
ganado las elecciones en forma totalmente democrática.
Hasta ese momento, la figura de Hitler no me interesaba en lo más mínimo; y lo concerniente a la Segunda Guerra Mundial, pero en ese momento, lo primero que pensé fue “¿cómo fue eso posible?”. Un profesor me dijo que su opinión personal era que dijo a los alemanes lo que los alemanes querían escuchar; era sólo su opinión personal y me lo dejó muy en claro. A partir de entonces, comencé a investigar.
Hasta ese momento, la figura de Hitler no me interesaba en lo más mínimo; y lo concerniente a la Segunda Guerra Mundial, pero en ese momento, lo primero que pensé fue “¿cómo fue eso posible?”. Un profesor me dijo que su opinión personal era que dijo a los alemanes lo que los alemanes querían escuchar; era sólo su opinión personal y me lo dejó muy en claro. A partir de entonces, comencé a investigar.
No
me resultó fácil investigar, pues todo el material al que llegaba, sólo
contribuía a cristalizar la imagen que ya tenía de Hitler, la que comenté
en el primer párrafo arriba. Pero eso no era coherente con un acceso
democrático al poder... No es un detalle menor, pues si logra el apoyo de
una mayoría, es que esa mayoría está de acuerdo con sus ideas, en cuyo caso
Hitler pasaría a convertirse en alguien que supo expresar el sentimiento
alemán. Es como cuando muchos disfrutan la Novena sinfonía de Beethoven,
pues Beethoven logró expresar en esa música sentimientos e ideas que
nosotros compartimos, pero que por no tener su talento ni condiciones, no
podemos expresar en música.
Creo
que en la mayoría de los casos uno ve a Hitler como un tirano desalmado, mas
bien una maquina de odio sin emociones, bueno como lo pintan en numeroso
libros, revistas y películas sobre todo. Un odio inculcado desde los
medios, totalmente desmesurado y que nace desde la misma ignorancia y manipulación (hoy en día, con la mente abierta me doy cuenta del gran poder que
tienen los medios, es aterrador).
Para empezar me acerque primeramente por su ecologismo y al final me adentre en el tema mas y mas, al principio hay cosas que no cuajan con tu moral preestablecida, pero poco a poco vas viendo que el problema es de las ideas que te han inculcado.
Para empezar me acerque primeramente por su ecologismo y al final me adentre en el tema mas y mas, al principio hay cosas que no cuajan con tu moral preestablecida, pero poco a poco vas viendo que el problema es de las ideas que te han inculcado.
Al poco tiempo, tropecé con “Hitler: the rise of evil”, la famosa película. Logré entender un poco
más, pero había detalles que no me cuadraban en absoluto.
Luego
de leer y disfrutar de principio a fin el libro Mi amigo de Juventud de Kubizek,
Leí Yo queme a Hitler de Erich Kempka (el chofer leal de Hitler),
Luego comencé con el de Nerin Gun
Y luego Yo fui guardaespalda de Hitler 1940-1945 de Rochus Misch.
Había visto muchas fotos de la época, con un Hitler vitoreado por el pueblo, con niños demostrándole cariño (“niños”,... no “adultos”;... los niños no pueden fingir cariño), había estudiado algunos proyectos nazis, como el Lebensborn, las Leyes de Nuremberg, sus políticas, económicas y sociales etc. Algunas cosas chocaron bruscamente contra mi moral, pero luego de un análisis introspectivo, me di cuenta de que tenía que cambiar mi moral. Había sido educado para pensar de determinada forma y me estaba dando cuenta de que en realidad, me comportaba por “amaestramiento”, no por convicción.
Esta evolución me valió criticas de ciertas personas (a quienes no culpo, pues no tienen herramientas para comprenderme). Si bien el nazismo era el remedio para la Alemania de ese entonces, hay algunos puntos que pueden aplicarse también hoy, y otros que son universales. Pero esto no puedo compartirlo más que con quienes tienen capacidad de razonar, analizar sin prejuicios o ideas preconcebidas o ser mas imparciales.
Leí Yo queme a Hitler de Erich Kempka (el chofer leal de Hitler),
Luego comencé con el de Nerin Gun
Y luego Yo fui guardaespalda de Hitler 1940-1945 de Rochus Misch.
Había visto muchas fotos de la época, con un Hitler vitoreado por el pueblo, con niños demostrándole cariño (“niños”,... no “adultos”;... los niños no pueden fingir cariño), había estudiado algunos proyectos nazis, como el Lebensborn, las Leyes de Nuremberg, sus políticas, económicas y sociales etc. Algunas cosas chocaron bruscamente contra mi moral, pero luego de un análisis introspectivo, me di cuenta de que tenía que cambiar mi moral. Había sido educado para pensar de determinada forma y me estaba dando cuenta de que en realidad, me comportaba por “amaestramiento”, no por convicción.
Esta evolución me valió criticas de ciertas personas (a quienes no culpo, pues no tienen herramientas para comprenderme). Si bien el nazismo era el remedio para la Alemania de ese entonces, hay algunos puntos que pueden aplicarse también hoy, y otros que son universales. Pero esto no puedo compartirlo más que con quienes tienen capacidad de razonar, analizar sin prejuicios o ideas preconcebidas o ser mas imparciales.
Sobre Hitler se ha dicho de
todo, y cada cual tiene una opinion, aunque todos sabemos que la imagen
difundida sobre el es la de un loco fanático genocida que vivia en un mundo de
fantasia pidiendo imposibles a sus ejércitos y llevando a su país a la ruina.
¿Que hay de cierto en eso?
¿Quien fue Hitler?
¿Como sabemos que hemos
"dado" con el verdadero Hitler?
¿Es el Hitler de Speer el
verdadero?
¿O el de los militares que
lo despreciaron tras la guerra?
¿El de sus colaboradores mas
intimos?
¿Es el de Jodl?
¿El de Ribbentrop?
¿El que nos cuenta Kershaw o
el que nos cuenta Fest?
¿Toland o Irving?
¿Hombre vulgar y mediocre,
inculto y bochornoso?
¿Hombre de gran talento,
inteligente, culto y razonable?
¿Ambas cosas a la vez o
ninguna?
¿Tenía razon Thomas Mann o
la tenia Knut Hamsun?
¿Provinciano ignorante,
advenedizo del poder, incompetente y desastroso estratega?
¿Provinciano soñador, con
ancias de crecimiento personal, meticuloso, estudioso, observador y
¿Estratega militar nato, que
sus militares no pudieron lograr por incompetentes?
¿Hitler se explica en una
linea o no tiene explicacion?
¿Quien demonios fue ese
hombre?
Speer su arquitecto, por
ejemplo, es un caso interesante. Sin Hitler, jamas hibiera alcanzado la
notoriedad que alcanzo. Como arquitecto no era gran cosa, pues gente como
Gisler le llevan por mucho la delantera. Uno lee sus opiniones sobre
Hitler (que nunca hubiera tenido narices a decirle a lacara, por supuesto) y se
queda pensativo. Speer gano una fortuna en la posguerra contando mentiras,
medias verdades y en general escribiendo lo que la gente queria oir.
Speer fue el juguete
preferido del historiador Fest. Lo moldeó a su gusto y en el fondo, las
declaraciones de Speer están muy influenciadas por el historiador. Sin
olvidar que Speer estuvo muy cerca de ser condenado a muerte y que salvó
el pellejo con declaraciones de dudosa veracidad. A mi personalmente la historia
esa que fue contando asegurando que estuvo a punto de matar a Hitler en el
búnker me resulta ciertamente poco creíble.
¿Fue su arrepentimiento
sincero?
¿Lo hizo para escapar de su pasado?
¿Creia en lo que decia?
¿Lo hizo para escapar de su pasado?
¿Creia en lo que decia?
Speer es uno de los que
crearon el mito de un Hitler incapaz de contacto humano, cuando dijo que
"en el lugar donde debia haber un corazon, habia un gran hueco".
Curiosamente Speer acusaba
sobre lo que el mismo padecía. Sus relaciones humanas siempre fueron escasas y
superficiales.
Pero el mito de Speer ya
hace tiempo que comenzó a tambalearse. Muchos afirman que no era mas que
un vil canalla oportunista con un ego de proporciones monumentales, que hubiera
escalado en la Alemania nazi, en la Rusia de Stalin o en cualquier otro
gobierno si le le hubiera dado la oportunidad. Sauckel todavía debe estar revolviéndose de asco en su tumba.
Yo tendría muchas dudas de
declaraciones de Jodl, Ribbentrop... puesto que sus declaraciones se
hicieron con la horca casi en el cuello. Lógicamente, tampoco podemos esperar
ninguna declaración imparcial o razonable de un Thomas Mann. Por no hablar
de Kershaw, que es elenemigo número uno de Hitler.
¿Qué crédito puede tener un historiador que detesta a Hitler?
¿Qué crédito puede tener un historiador que detesta a Hitler?
¿Por qué nos debemos de fiar
de su trabajo? No digamos ya un enemigo directo de Hitler..3
Lo que ha implicado que deba
estudiar la figura de Hitler o al menos entender mejor las circunstancias
que le tocaron vivir a él y al país que gobernaba y tratar de entender un
poco mejor como era el Tercer Imperio Alemán por fuentes no oficialistas, por
lo menos para contrastar.
Otro libro que leí para
introducirme en estos temas es "Complot
contra la Iglesia" de Maurice Pinay. El libro no trata de Hitler
precisamente si no del conflicto histórico entre Judaísmo y Cristianismo y
es una denuncia del Supremacismo Judío como motor de la masonería y el
comunismo, es decir de todos los procesos revolucionario cruentos que han ocurrido desde fines del siglo XVIII hasta hoy, y también es una denuncia del Concilio Vaticano
II como acción del Supremacismo Judío de subvertir las bases del Catolicismo Romano
y de infiltrarlo de comunistas y masones. El capítulo que trata sobre Hitler, o más
bien su partido, se llama "Errores nazis e imperialistas", donde
alega que el Nacionalsocialismo alemán tuvo en sus manos la posibilidad
histórica de revertir todo el sangriento proceso revolucionario desatado
por el Supremacismo Judío, pero que cometió el error de colocar en su
contra aliados potenciales a causa de los efectos deletéreos de su propaganda
racista, como ocurrió con los ucranianos quienes los recibieron con los brazos abiertos
pero donde los mandos militares, tomándose demasiado en serio el asunto de la
raza, los trataron de manera esclavizante poniéndolos en su contra, en vez
de luchar juntos contra el comunismo. El libro es muy extenso y está bien
documentado.
Para entender las causas de
la Segunda Guerra Mundial desde la vereda del frente, también leí "Los
crímenes de los buenos" de Joaquín Bochaca.
Es cierto que Bochaca es
nacionalsocialista, pero el libro no deja de ser bastante objetivo sobre
todo al basar su trabajo en fuentes aliadas. En una página web este libro
es definido como una vacuna al lavado de cerebro sobre la historia mundial
reciente, planteamiento con el que estoy de acuerdo. Tiene la virtud de rellenar
muchos de los vacíos y de refutar las explicaciones incoherentes de la historia oficial.
Para entender la
personalidad de Hitler, leí "De
Hitler todos han hecho leña" de F.J. Alcalde Cruchaga, un libro
muy interesante que busca mostrar las virtudes de este canciller alemán, y
también raro pues sigue la tónica contraria a la de la corrección política
dominante y falseadora de la historia.
De
aquí en adelante para mi la figura de Hitler se humanizó. Mi conclusión es que
no era un monstruo, pero tampoco un santo, si no un ser humano con
virtudes y defectos como cualquiera, virtudes y defectos que se vieron
potenciados o amplificados por el rol político que decidió jugar.
Otra de las cosas que ha
arruinado completamente el estudio imparcial de Hitler es la llamada
"Psicohistoria" aplicada a Hitler. Antes estaba leyendo (quien me
manda...) un libro de Erich Fromm que incluye un capitulo sobre Hitler, y
es lo mas estupidamente aberrante y mediocre que he leído, por ejemplo
cosas como el hecho de que
"Hitler no continuo sus estudios".
"Hitler no continuo sus estudios".
¿Por que estas puerilidades
no se aplican a los demás personajes históricos? Vaya: ¡Resulta que Hitler
es el primer autodidacta de la historia, la primera persona que no tuvo educación secundaria (averigüen cuantos presidentes nunca fueron a la escuela) y
que nunca fueron a la universidad!
Por ejemplo:
Directores de cine, expertos en TI, diseñadores y dueños de equipos de futbol forman parte de un grupo élite de visionarios sin contar con títulos universitarios
-Bill Gates: fundador de Microsoft.
-Mark Zuckerberg: fundador de Facebook
-Michael Dell: Fundador de Dell
-James Cameron: Famoso director de cine.
-Richard Branson: dueño del Grupo Virgin.
Y muchos mas..
.
Pueden leer:
EXITOSOS, MULTIMILLONARIOS Y SIN UNIVERSIDAD
Por ejemplo:
Directores de cine, expertos en TI, diseñadores y dueños de equipos de futbol forman parte de un grupo élite de visionarios sin contar con títulos universitarios
-Bill Gates: fundador de Microsoft.
-Mark Zuckerberg: fundador de Facebook
-Michael Dell: Fundador de Dell
-James Cameron: Famoso director de cine.
-Richard Branson: dueño del Grupo Virgin.
Y muchos mas..
.
Pueden leer:
EXITOSOS, MULTIMILLONARIOS Y SIN UNIVERSIDAD
Lo que en otras personas es
un rasgo "humano" "idiosincratico" "temperamental" "singular", en Hitler resulta que es un rasgo
perverso y destructivo, de odio y sed de venganza monstruosa.
Ahora, lo de Fromm no nos extraña pues era judío, y sus líderes político-religioso-culturales los
han adoctrinado en forma masiva y en tal sentido que no pueden analizar al
personaje sin sacarse las artificiosas antiparras emocionales.
Para mi, ese odio a Hitler,
tan escalofriante, es simplemente un misterio.
Considero que Hitler es un
personaje histórico mal estudiado y difamado. Creo que su estudio como
figura debe partir desde 0, sin juicios de valor a priori.
El gran problema es que para hacerlo hay que dejar resuelto el tema del mas que exagerado holocausto, que es el gran impedimento para realizar un análisis objetivo de su persona, gobierno, ideología, etc.
El gran problema es que para hacerlo hay que dejar resuelto el tema del mas que exagerado holocausto, que es el gran impedimento para realizar un análisis objetivo de su persona, gobierno, ideología, etc.
Ahora... ¿Por que el odio
hacia él por parte de los dirigentes del Judeo-sionismo a tal nivel de
adoctrinar a toda la población que está bajo su alero?
Yo creo que es por que hasta
aquí ha sido el único gobernante que puso en entredicho su casi omnímodo
poder mundial tanto en el plano político, social y económico del judaismo internacional, lo que para ellos
es merecedor de castigo y una difamación permanente.
Estoy harto de las mismas tonterías, de los mismos insultos, de las mismas mentiras y difamaciones, todos los malditos días del año. ESTOY HARTO de esos escritorzuelos mediocres y
pateticos, que no tienen ni idea de la psicología humana. Estoy harto de esos
adalides de la verdad, propagandistas exornados sin espíritu critico.
Hoy
gracias a las diferentes fuentes de información mi punto de vista de Hitler a
cambiado, creo que es falta de iniciativa por parte de la gente que se conforma
con el modelo "Standar" de Hitler.
Es tanta la carga emotiva que evoca un personaje de esta naturaleza que quizá desmentir ciertos prejuicios que coadyuvan a
deformar su imagen puede ser juzgado por sus críticos como un solapado apoyo
pro-nazi.
No me
preocupa esa objeción no soy anti semita, pero no soy hipócrita pues es triste
y es de lamentar la hipocresía de
quienes, bajo el pretexto de combatir tendencias totalitarias ajenas, las
ejercen a su vez en contra de otros impidiendo cualquier debate racional sobre lo que se cree indiscutible.
Lo que es evidente e incontestable, es que Hitler fue durante
la mayor parte de su vida una persona común y corriente con problema
personales, en su despacho, familiares etc. (como también lo fue su colega Winston Churchill, Franklin D.
Roosevelt, Joseph Stalin, o como lo puede
ser hoy en otra escala y ambiente un Maradona,
por ejemplo), empeorado por las obsesiones de si lograría terminar la guerra de manera victoriosa y que en algún momento de su carrera mas en
los últimos 2 años de la guerra las circunstancias extraordinariamente
difíciles que lo rodearon y la calidad
de vida que llevó, hicieron mella en su Siquis y personalidad poniéndolas al
límite.
Sin embargo, es exagerado decir que comenzó a vivir en un
mundo de fantasía pura o que se convirtió en un enajenado. Tenía momentos de
tanta lucidez como podía esperarse para un individuo en su posición y en una
situación (la guerra) semejante.
Lo
que admiro de el fue su iniciativa de crear un partido alterno a los
tradicionales y lograr restaurar a una Alemania abatida por la guerra y la
sencillez de sus uniformes militares a comparación con los demás. Lo
considero una de las personalidades más impresionantes de la Historia. Un
ser humano comun y corriente con errores y aciertos. De no haber sido por
ciertas decisiones desatinadas, habría ganado la guerra, con lo que el
mundo sería totalmente distinto a como es.
Opino
que fue un gran hombre, que amo a su patria más que a su propia vida, que lo
dió absolutamente todo por devolverle a su tierra el honor y el orgullo
que había perdido tras la I guerra mundial, si yo hubiese existido
entonces, seguramente hubiese sido uno de sus mas fieles seguidores, no tengo
la menor duda.
Sin embargo, hay una
enorme piedra contra la que choco siempre, una piedra que no me deja avanzar,
algo que por cuestiones de simple lógica proposicional no puedo admitir:
el holocausto. En cuanto logre resolver este problema (si lo logro), podré
entonces decir todo esto en cualquier lado.
El que sus postreras intuiciones o razonamientos fallaran en la apreciación de los
acontecimientos era muy natural, dado el escaso margen de información segura a
la cual tenía acceso desde el aislado Bunker. Sus decisiones de "tierra arrasada" o algunos genocidio planificados no tienen
excusa, pero no son fruto de la demencia, sino de la crueldad trágica típica de
cualquier personaje de la historia con emociones variadas como el miedo, la alegría,
la frustración etc.
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