miércoles, 23 de abril de 2014

-PROLOGO DEL LIBRO: “LA ALEMANIA DE HITLER A TRAVÉS DE LA PRENSA MUNDIAL”





Federico Rivanera Carlés; prologo del libro “La Alemania de Hitler a través de la Prensa Mundial” de Walter Romero.


        “Hitler y el Nacional-Socialismo fueron vencidos en 1945. Pero apenas finalizó la contienda bélica más pavorosa y sangrienta que recuerda la humanidad, en todos los países democráticos surgieron movimientos Nacional-Socialistas y lo más singular es que el fenómeno se registró sobre todo en las naciones vencedoras, donde algunos de ellos fueron fundados por héroes de la guerra, como Lincoln Rockwell en Estados Unidos.  http://es.wikipedia.org/wiki/George_Lincoln_Rockwell

En cambio ni allí, ni en parte alguna, los partidos despiertan el menor entusiasmo popular y cuando no existe obligatoriedad de voto, se observa un elevado ausentismo, clara evidencia de la falta de identificación del pueblo con el sistema. Las tumbas de Roosevelt, Churchill y De Gaulle permanecen olvidadas, salvo en los actos oficiales. Huelga comentar lo que acaece en los Estados comunistas. No sucede lo mismo, por cierto, en la Alemania colonial de hoy: inmediatamente después del asesinato que coronó el largo martirio de Rudolf Hess, el gobierno títere de Bonn hizo demoler la antigua fortaleza de Spandau, por temor a que se convirtiera en un santuario nacional.

       No obstante las persecuciones y dificultades de todo tipo que afrontan sus editores, la literatura Nacional-Socialista se vende cada vez más en todo el orbe, en especial entre la juventud. Los discos y casettes con los discursos de Hitler y las marchas Nacional-Socialistas circulan por doquier. Y es usual que muchos jóvenes de distintas nacionalidades ostenten orgullosos los símbolos hitlerianos. Las fotografías del Führer derrotado se ven hasta en el último rincón de la tierra. Y casi no queda pared donde no brille la esvástica (Hakenkreuz) de la esperanza.

Todo esto ocurre a pesar de una campaña internacional de mentiras y desinformación nunca vista antes. Películas, libros, revistas, diarios, programas radiales y televisivos, espectáculos teatrales, conferencias y cualquier medio de expresión han sido empleados para hacer creer que el régimen Nacional-Socialista fue el más tiránico y criminal que jamás haya existido. Y que Adolf Hitler es el monstruo más grande de la historia humana.

       Si bien la mayor parte de la población mundial de nuestro tiempo ha sido engañada, en proporción a los recursos utilizados, tal falaz propaganda de atrocidades no ha dado los resultados previsibles, puesto que de las cientos de miles de personas que se adhieren con fervor a la Idea de Hitler, no pocas se hicieron Nacional-Socialistas debido a esa propaganda. No sólo por descubrir su falsedad absoluta y su metodología infame, sino por el simple hecho de ver un desfile de los increíblemente disciplinados batallones de las SS o S.A. O al contemplar al Führer pronunciando una de sus magnéticas alocuciones, aunque muchas veces sin saber el significado por no aparecer, deliberadamente, la traducción.

Día a día aumenta el número de fanáticos seguidores de Adolf Hitler, pero el hecho que provoca todavía mayor impresión es que ellos sienten hacia el Führer vencido un extraordinario amor. Ayer como hoy existe en las filas pardas un sentimiento de veneración hacia aquello que no ha logrado generar ningún otro hombre en la historia universal.

         Se advierte, entonces, que Hitler es el auténtico vencedor de la última guerra. Que su derrota ha sido únicamente el triunfo, momentáneo, de las fuerzas criminales de la sub-humanidad. Su figura se yergue, luminosa, personificando la victoria de un Ideal heroico y superior, de la Fe sobre el materialismo, del Honor sobre la deslealtad, de la Justicia sobre la explotación, de la Sangre sobre el oro.

La obra de esclarecimiento es un mérito imperecedero de los editores, doctrinarios e historiógrafos, así como de las organizaciones Nacional Socialistas, que ha costado a muchos la cárcel y a otros la muerte a manos de los gansters a sueldo del judaísmo y de sus agentes democráticos y marxistas.

        Sin embargo, se han publicado innumerables escritos doctrinarios y trabajos de revisión histórica que demolieron el edificio de mentiras construido por el enemigo, particularmente el supuesto holocausto de 6.000.000 de judíos.

Ahora el mundo comienza a darse cuenta que el holocausto lo ha sufrido el pueblo alemán, cuya derrota ha sido la derrota de la humanidad no-judía. Que millones de trabajadores del intelecto y del brazo perecieron en la guerra revistando en las fuerzas aliadas, en beneficio de los parásitos judíos, cómodamente instalados en sus mullidos sillones de los directorios bancarios y de las centrales de los partidos comunistas y democráticos.

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